2026 - ALIMENTO PARA EL ALMA - VIERNES 17 DE ABRIL

                                                                                                                                      

 

 

ALIMENTO PARA EL ALMA

 

Primera Lectura – Hechos 5, 34-42

En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley respetado por todo el pueblo, se levantó en el sanedrín, mandó que hicieran salir por un momento a los apóstoles y dijo a la asamblea:

 “Israelitas, piensen bien lo que van a hacer con esos hombres. No hace mucho surgió un tal Teudas, que pretendía ser un caudillo, y reunió unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, dispersaron a sus secuaces y todo quedó en nada. Más tarde, en la época del censo, se levantó Judas el Galileo y muchos lo siguieron. Pero también Judas pereció y se desbandaron todos sus seguidores. En el caso presente, yo les aconsejo que no se metan con esos hombres; suéltenlos. Porque si lo que se proponen y están haciendo es de origen humano, se acabará por sí mismo. Pero si es cosa de Dios, no podrán ustedes deshacerlo. No se expongan a luchar contra Dios”.

Los demás siguieron su consejo: mandaron traer a los apóstoles, los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Ellos se retiraron del sanedrín, felices de haber padecido aquellos ultrajes por el nombre de Jesús.

Y todos los días enseñaban sin cesar y anunciaban el Evangelio de Cristo Jesús, tanto en el templo como en las casas.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor

 

 

Salmo Responsorial – Salmo 26, 1. 4. 13-14

R. El Señor es mi luz y mi salvación. Aleluya.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar?

R. El Señor es mi luz y mi salvación. Aleluya.

Lo único que pido. Lo único que busco, Es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor, y estar continuamente en su presencia.

R. El Señor es mi luz y mi salvación. Aleluya.

La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía.

R. El Señor es mi luz y mi salvación. Aleluya.

 

 

Aclamación antes del Evangelio – Mateo 4, 4

R. Aleluya, aleluya.

No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.

R. Aleluya.

 

 

Evangelio – Juan 6, 1-15

En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: “¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?” Le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues él bien sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: “Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan”. Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: “Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es eso para tanta gente?” Jesús le respondió: “Díganle a la gente que se siente”. En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil.

Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien”. Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos.

Entonces la gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía: “Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo”. Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró de nuevo a la montaña, él solo.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

¿QUÉ QUIERE DIOS DE NOSOTROS?

Dios Padre nos enseña con este episodio de la vida de Jesús, el hecho de confiar en su poder, de dar gracias por lo que disponemos y repartir los dones con la confianza de que está sucediendo lo que esperamos, en este caso, la multiplicación de los alimentos a partir de lo que se tenía.

En otras palabras, el principio de la prosperidad y de la abundancia que sucede cuando creemos y esperamos la providencia de Padre Eterno.

 

 

 

OREMOS JUNTOS AL PADRE

Padre Nuestro, Dios Todopoderoso,  que constantemente nos enseñas que para ti no hay imposibles ¡Bendito seas! Concédenos la bendición de  creer en ti y en tu Hijo y de esperar en su divino amor, te lo pedimos por Él, tu Hijo Jesús, tu amor hecho hombre. Amén Santo Dios.

 

“PADRE NUESTRO, DIOS BENDITO, AQUÍ ESTOY, PARA CREER EN TU PODER”

 

QUE PAPÁ DIOS NOS BENDIGA Y NOS PRESERVE DE TODO AQUELLO QUE NOS SEPARA DE TU AMOR. QUE PAPÁ DIOS TENGA COMPASIÓN DE NUESTRO SER. QUE PAPÁ DIOS NOS FAVOREZCA. QUE PAPÁ DIOS NOS MIRE CON GENEROSIDAD. QUE PAPÁ DIOS NOS CONCEDA PACIENCIA Y PAZ.

 

¡BENDECIDO VIERNES!

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