2026 - ALIMENTO PARA EL ALMA - MIÉRCOLES 11 DE MARZO
ALIMENTO PARA EL ALMA
Primera Lectura – Deuteronomio 4, 1. 5-9
En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: “Ahora, Israel, escucha los mandatos y preceptos que te enseño, para que los pongas en práctica y puedas así vivir y entrar a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de tus padres, te va a dar.
Yo les enseño mandatos y preceptos, como me ordena el Señor, mi Dios, para que se ajusten a ellos en la tierra en que van a entrar y que van a tomar en posesión. Guárdenlos y cúmplanlos, porque ellos son su sabiduría y su prudencia a los ojos de los pueblos. Cuando tengan noticia de todos estos preceptos, se dirán: ‘En verdad esta gran nación es un pueblo sabio y prudente’. Porque, ¿cuál otra nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos como lo está nuestro Dios, siempre que lo invocamos? ¿Cuál es la gran nación cuyos mandatos y preceptos sean tan justos como toda esta ley que ahora les doy?
Pero ten cuidado y atiende bien: No vayas a olvidarte de estos hechos que tus ojos han visto, ni dejes que se aparten de tu corazón en todos los días de tu vida; al contrario, transmíteselos a tus hijos y a los hijos de tus hijos”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor
Salmo Responsorial – Salmo 147, 12-13. 15-16. 19-20
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica al Señor, Jerusalén; a Dios ríndele honores, Israel. El refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus hijos en tu casa.
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
El mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu hambre. El envía a la tierra su mensaje y su palabra corre velozmente.
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Le muestra a Jacob su pensamiento, sus normas y designios a Israel. No ha hecho nada igual con ningún pueblo, ni le ha confiado a otro sus proyectos.
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Aclamación antes del Evangelio – Cfr Juan 6, 63. 68
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras de vida eterna.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio – Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.
Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
¿QUÉ QUIERE DIOS DE NOSOTROS?
El Padre Celestial ha creado todo lo existente de acuerdo a su Esencia, la cual, es perfecta y recta. Se manifiesta en este mundo con leyes amorosas, que lo hacen todo santo, tal cual, como Él mismo es Santo.
Por lo tanto, si somos parte de su pueblo, pues, estamos llamados a cumplirlas; dado, que son la antesala al modo de vivir en el cielo.
OREMOS JUNTOS AL PADRE
Padre Nuestro, Dios Justo, bendito seas por dejarnos tus leyes en medio de nosotros. En aras de cumplirlas, infúndenos tu Espíritu, de modo tal, que nuestras conductas y comportamientos sean amorosos, como tú, lo eres, te lo pedimos por tu Hijo Jesús. Amén Santo Dios.
“PADRE NUESTRO, DIOS PERFECTO, AQUÍ ESTOY, PARA CUMPLIR TUS MANDATOS”
QUE PAPÁ DIOS NOS BENDIGA Y NOS PROTEJA. QUE PAPÁ DIOS TENGA PIEDAD DE NOSOTROS. QUE PAPÁ DIOS NOS MIRE CON COMPASIÓN. QUE PAPÁ DIOS NOS CONCEDA PACIENCIA Y PAZ.
¡BENDECIDO Y SALUDABLE MIÉRCOLES!
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