CONVERSANDO CON PAPÁ DIOS, VIERNES 27 DE ENERO - EL AMOR QUE CRECE EN NUESTRO INTERIOR
DESAYUNO PARA EL ALMA
PRIMERA LECTURA
Ustedes han soportado grandes luchas. No pierdan, pues, a confianza.
De la carta a los hebreos: 10, 32-39
Hermanos: Recuerden aquellos primeros días en que, recién iluminados por
el bautismo, tuvieron ustedes que afrontar duros y dolorosos combates. Unas
veces fueron expuestos públicamente a los insultos y tormentos. Otras,
compartieron los sufrimientos de los hermanos que eran maltratados, se
compadecieron de los que estaban en la cárcel y aceptaron con alegría que los
despojaran de sus propios bienes, sabiendo ustedes que están en posesión de
otros, mejores y perdurables.
Por lo tanto, no pierdan la confianza, pues la recompensa es grande. Lo
que ahora necesitan es la perseverancia, para que, cumpliendo la voluntad de
Dios, alcancen lo prometido.
Atiendan a lo que dice la Escritura: Pronto, muy pronto, el que ha de
venir vendrá y no tardará; y mi justo, si permanece fiel, vivirá; pero si
desconfía, dejará de agradarme. Ahora bien, nosotros no somos de los que
desconfían y perecen, sino hombres de fe, destinados a salvarnos.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 36, 3-4. 5-6. 23-24. 39-40
R/. La salvación del justo es el Señor.
Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta
tierra. Busca en Él tu alegría y te dará el Señor cuanto deseas. R/.
Pon tu vida en las manos del Señor, en Él confía, y hará que tu virtud y
tus derechos brillen igual que el sol de mediodía. R/.
Porque aprueba el camino de los justos, asegura el Señor todos sus pasos;
no quedarán por tierra cuando caigan, porque el Señor los tiene de su mano. R/.
La salvación del justo es el Señor; en la tribulación Él es su amparo. A
quien en Él confía, Dios lo salva de los hombres malvados. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mt 11, 25
R/. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.
EVANGELIO
El hombre siembra su campo, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y
crece.
Del santo Evangelio según san Marcos: 4, 26-34
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de Dios se
parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que
pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y
crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos,
luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están
maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de
la cosecha". Les dijo también: "¿Con qué compararemos el Reino de Dios?
¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que,
cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada,
crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que
los pájaros pueden anidar a su sombra".
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje,
de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en
parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús
CONVERSANDO
CON PAPÁ DIOS
Eterno
Padre Amado, cuando desde nuestro corazón, queremos vivir en amor, este crece,
se desarrolla y hasta se expande en nuestro interior sin saber cómo está
sucediendo. Es como si hubieras sembrado una pequeña semilla de tu esencia, que
a tu contacto crece como árbol fuerte, sin
darnos cuenta.
En
otras palabras, Aunque pareciera que tenemos control de todo lo que sucede
dentro, fuera y alrededor de nuestro ser, lo cierto es, que no tenemos idea de
lo que realmente ocurre, porque obras magnificencias en cada ser humano, que
varían según la fe en cada uno. Quizá no sea la definición correcta, pero
existen dos tipos de fe, una basada en tu amor y otra que se sustenta de la
ausencia de este, denominada miedo, que tristemente sobreabunda, porque hemos
aprendido a creer más en otro asunto que no es tu amor, que en tu existencia
que ilumina y hace lo imposible en nuestro ser.
Y
es que el Reino de los cielos, es precisamente, tu amor reinando en nuestra
alma. Por tanto, si este maravilloso Espíritu que procede ti, no hace su morada
en nuestra mente y por ende en el resto de nuestro ser, difícilmente, tu
majestuoso reino crecerá en nuestro interior y entonces, no estaremos
preparados para el mundo que nos has regalado para vivir definitivamente.
Por
tal razón, desde el fondo de mi alma, desde mi mente inconsciente, yo te pido
que abones la tierra donde se encuentra tu esencia, para que tu semilla de
amor, se desarrolle, dando paso a un árbol gigantesco de dulzura y compasión,
que será dos de las virtudes que me guiarán a vivir en felicidad…Amén…Que así
sea BENDITO, ALABADO Y ADORADO DIOS NUESTRO!!!
Meditando:
¿Creo
en Dios o en lo que me dicen otros seres humanos?
¿He
permitido que el Reino de Dios crezca en mi ser?
“LA
FELICIDAD SOLO ES POSIBLE CUANDO EL AMOR ES QUIEN MUEVE EL CORAZÓN”
Qué
Papá Dios te bendiga y te proteja.
Que
su Santo Espíritu more en tu mente y en tu corazón
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