MENÚ DIARIO, MARTES 25 DE AGOSTO - COHERENCIA Y AMOR
“Confío, Señor, en tu
misericordia; alegra mi corazón con tu auxilio. Cantaré al Señor por el bien
que me ha hecho”
(Sal 12, 6)
ALIMENTO DEL DÍA:
De la primera carta del apóstol san Pablo a los
tesalonicenses: 2, 1-8
Hermanos: Bien saben que nuestra estancia entre
ustedes no fue inútil, pues a pesar de los sufrimientos e injurias que
padecimos en Filipos y que ya conocen, tuvimos el valor, apoyados en nuestro
Dios, de predicarles su Evangelio en medio de una fuerte oposición.
Es que nuestra predicación no nace del error ni
de intereses mezquinos ni del deseo de engañarlos, sino que predicamos el
evangelio de acuerdo con el encargo que Dios, considerándonos aptos, nos ha
hecho, y no para agradar a los hombres, sino a Dios, que es el que conoce
nuestros corazones.
Nunca nos hemos presentado, bien lo saben ustedes
y Dios es testigo de ello, con palabras aduladoras ni con disimulada codicia,
ni hemos buscado las alabanzas de ustedes ni las de nadie. Aunque hubiéramos
podido imponerles nuestra autoridad, como apóstoles de Cristo, sin embargo los
tratamos con la misma ternura con la que una madre estrecha en su regazo a sus
pequeños. Tan grande es nuestro afecto por ustedes, que hubiéramos querido
entregarles no solamente el Evangelio de Dios, sino también nuestra propia
vida, porque han llegado ustedes a sernos sumamente queridos.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 138, 1-2. 4-6
R/. Condúceme, Señor, por tu camino.
Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces
cuándo me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tú observas
mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R/.
Apenas la palabra está en mi boca, y ya, Señor,
te la sabes completa. Me envuelves por todas partes y tienes puesta sobre mí tu
mano. Ésta es una ciencia misteriosa para mí, tan sublime, que no la alcanzo.
R/.
EVANGELIO
Del santo Evangelio según san
Mateo: 23, 23-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a los
escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas,
porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo
más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad!
Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que
cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos
hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por
dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia
primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera".
Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
VITAMINAS PARA EL ALMA
¿Has
pensado en la coherencia de tus sentimientos hacia Dios, con lo que haces?
Dios
creó al ser humano a su imagen y semejanza. A esto, todo ser pensante se
sujeta. Por tanto, de ninguna forma podemos creer que existen diferencias entre
una persona y otra, en cuanto a lo que se refiere, al origen de su naturaleza.
Pues
bien, Jesús manifiesta hoy, la falta de coherencia entre lo que sentimos y practicamos,
así como, entre los favorecimientos que nos otorgamos a nosotros mismos, pero,
negamos a quienes nos rodean. Es como si
una mamá le dijera a su hijo, “no comas azúcar porque te hace daño” y ella la
consume.
Ser
coherente, es ser armónico entre lo que se
piensa y lo que se hace. De hecho, toda persona a nivel mental, tiene una mente
consciente y una inconsciente, que deberían estar en perfecto equilibrio, para mantener
el cuerpo saludable. Esto quiere decir, que cuando existe desbalance entre ambas
aparecen las enfermedades.
Es
por eso, que practicar los preceptos de cualquier organización religiosa,
olvidando la caridad y la justicia para con el prójimo o guardando mayor
fidelidad al ser humano que nos guía, en cierta forma es darle la espalda a
Dios, por una razón, porque aquello que se hace, no se practica por amor, sino para
ser aceptado o reconocido.
Amar
es tan importante, como seguir las normas amorosas de tu religión…Feliz y
bendecido Martes!!!
POSTRE PARA EL ESPÍRITU
Adorado
Padre de los Cielos, que en tu ilimitado amor, nos concedes la gracia de estar
cerca de ti. Bien conoces nuestro interior, por eso, te pedimos que perdones
todas las veces que apartándonos de tu amor, para agradar a nuestro guías o
cercanos, hemos marginado o despreciado a nuestro prójimo, porque no comparten
nuestro nivel cultural, social, económico o religioso. Gracias por tu infinito
amor. Te amamos. Amén!
“TE VEO EN CADA SER HUMANO, POR ESO, AL
AMARLO, TE AMO TI, PADRE BUENO”
Sé feliz y amoroso, como tu Padre del
Cielo lo desea.
Que
sobreabunde las bendiciones en tu vida y en la de los tuyos.
Busca a Jesús y permite que te guie,
porque Él, es el amor del Padre.
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