MENÚ DIARIO, VIERNES 26 DE JUNIO - DE LA COMPASION Y LA HUMILDAD
“Yo soy la vid verdadera y
ustedes, los sarmientos, dice el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ése
dará fruto abundante”
(Jn 15, 1. 5)
ALIMENTO DEL DÍA:
Del libro del Génesis 17, 1. 9-10. 15-22
Cuando Abram tenía noventa y nueve años, se le
apareció el Señor y le dijo: "Yo soy el Dios todopoderoso. Camina en mi
presencia y seme fiel. Cumple mi alianza tú y tu posteridad, de generación en
generación. La alianza que hago contigo y tus descendientes, y que tienen que
cumplir, consiste en que todos sus hijos varones serán circuncidados".
Saray, tu esposa, ya no se llamará Saray, sino
Sara. La bendeciré y ella te dará un hijo, y yo lo bendeciré; de él nacerán
pueblos y reyes de naciones".
Abraham se postró en tierra y se puso a reír,
diciendo en su interior: "¿Podrá un hombre de cien años tener un hijo, y
Sara, a sus noventa, podrá dar a luz?"
Entonces Abraham le dijo a Dios: "Me
conformo con que le conserves la vida a Ismael". Dios le respondió:
"Sara, tu esposa, te dará un hijo y le pondrás por nombre Isaac. Con él y
con sus descendientes estableceré mi alianza, una alianza perpetua.
En cuanto a Ismael, también te he escuchado. Lo
bendeciré, lo engrandeceré y haré que su descendencia sea muy numerosa;
engendrará doce príncipes y será padre de un gran pueblo. Pero mi alianza la
estableceré con Isaac, el que Sara te dará a luz el año que viene, por estas
fechas". Y cuando Dios terminó de hablar con Abraham, se retiró.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 127, 1-2. 3. 4-5 R/. Dichoso el que
teme al Señor y sigue sus caminos.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos;
comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien. R/.
Su mujer, como vid fecunda, en medio de su casa;
sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa. R/.
Ésta es la bendición del hombre que teme al
Señor: "Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de
Jerusalén todos los días de tu vida". R/.
Del santo Evangelio según san Mateo
8, 1-4
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó
de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un
leproso, se postró ante Él y le dijo: "Señor, si quieres, puedes
curarme". Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: "Sí quiero,
queda curado".
Inmediatamente quedó limpio de la
lepra. Jesús le dijo: "No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a
presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu
curación".
Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
VITAMINAS PARA EL ALMA
Las
lecturas de este día, muestran dos de las características más hermosa que puede poseer un ser humano y que son muy
propias de Dios, la compasión y la humildad.
A
lo largo de cualquier día de nuestra vida cotidiana, Papá Dios nos pregunta
quieres perdonar, quieres amar, quieres sanar, quieres ayudar, quieres servir y
un sin número de quieres. Ahora bien, escuchas esos quieres y los atiendes o te
quedas en la inmovilidad de tu orgullo o de tu soberbia.
Te
digo esto, porque tú y yo, como la humanidad entera, ha crecido creyendo y
pensando que todos deben rendirse a nuestros pies, de hecho por cualquier
tontería o nimiedad nos ofendemos.
Lo
cierto es, que muy pocas veces asumimos actitudes de humildad y es por eso, que
perdemos la gracia de disfrutar de más bendiciones, porque hemos sido criados
para recibir, pero no para dar.
Por
tal motivo, Jesús, el amor de Dios hecho hombre, siendo el ser más poderoso de
su tiempo y de todos los tiempos, se hizo el más humilde, a pesar de ser
descendiente directo del Creador. Su compasión y su humildad sobrepasaron los límites
permitido por cualquier sociedad. Sin embargo, como Él no tenía limitaciones,
ni prejuicios, se dedicó a dar y allí, en donde, radica la compasión, en
otorgar amor aunque se haya elegido lo contrario.
Tú
y yo hemos sido llamados a ser compasivos y a ser humildes. Al ser así,
liberamos endorfinas, que sanan y restauran nuestro cuerpo, llenándolo de salud
y bienestar...Feliz y bendecido Viernes!
POSTRE PARA EL ESPÍRITU
Dios Padre
de Misericordia, que regalas amor, paz y gozo a todo aquel que lo clama, siento
con profunda pena no haber sido compasiva, ni humilde cuando me lo has pedido,
perdóname Padre. Por Jesús, ilumina mi mente y mi corazón, para que me deje
conducir por ti, así pueda con alegría ser humilde y compasiva con quien
necesite de mi, Gracias Abba, Te amo…Amén!
“APRENDÍ QUE TODO MI SER GOZA DE
BIENESTAR CUANDO DOY SIN LIMITES”
Sé feliz y próspero, como tu Padre del
Cielo lo desea.
Que
tú y tu familia sean bendecidos, protegidos y prosperados por Papá Dios, en
todo lugar y en todo tiempo!
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