ALIMENTO DIARIO, MARTES 24 DE SEPTIEMBRE - LA PALABRA DE DIOS
Alabado seas Padre Justo y benevolente, porque alimentas nuestra alma,
espíritu y cuerpo con tu Santa Palabra…Aleluya!!!
Feliz y bendecido martes, hermano
mío! Dios bendiga, proteja y prospere a su favor, tu alma, espíritu y cuerpo y
permita que recibas cada día ese alimento eterno, que revitaliza todo el ser:
su palabra…Amén!
Alabemos
al Señor nuestro Dios, con el Salmo 121,
porque él, es nuestra alegría:
¡Que
alegría sentí cuando me dijeron: “vayamos a la casa del Señor” Y hoy, estamos
aquí, Jerusalén, Jubilosos, delante de tus puertas!
A ti,
Jerusalén, suben las tribus, las tribus del Señor, según lo que a Israel se le ha ordenado, para
alabar el nombre del Señor.
Desayuno para el alma:
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (Lc
8,19-21):
En aquel tiempo, fueron a ver a
Jesús, su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba
porque había mucha gente. Entonces, alguien le fue a decir: “Tu madre y tus
hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis
hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”
Palabra del Señor…Gloria a ti
Señor Jesús!!!
Postre para el espíritu:
Padre Benevolente y bendito, que
todo lo hace por amor a tus hijos. En nombre de Jesucristo, ayúdanos a
comprender que tu santa palabra es oro en nuestras vidas, nuestro principal
tesoro y que debemos con amor y alegría, buscarla, recibirla, guardarla,
difundirla y ponerla en práctica, para bien y felicidad de los que nos rodean,
de nosotros mismos y de la humanidad…Amén!!!
Vitaminas para el alma:
A través de la historia de la humanidad,
se han registrado las numerosas veces, en las cuales, papá Dios se ha
comunicado con el ser humano. Cabe destacar, que todavía lo hace y uno de los
medios que emplea, es decir, el principal, es su palabra que se encuentra
vertida en la Sagrada Biblia.
Quizás, la misma dinámica de los
tiempos nos impide leerla a diario. Pero es necesario, porque así como el
cuerpo requiere de los nutrientes que recibe de los alimentos para mantenerse vivo y saludable, así nuestra alma y espíritu,
necesita de ese alimento celestial no perecedero que representa la palabra de
Dios.
Hoy día, nos quejamos de que
estamos viviendo en un mundo irresponsable y no evolucionado y esto se debe, a
que el hombre guiado por la soberbia, pretende cambiar todo lo creado por Dios,
sus normas, sus preceptos y sus mandamientos. Por eso, hay tanta desidia y
desamor, porque los valores divinos tratan de ser cambiados por valores
terrenales que mueren y que no se sustentan con el pasar de los tiempos.
Lee un pedazo de la biblia,
cierra tus ojos y ábrete a Dios. En ese preciso momento experimentarás lo que
es conversar con él...Bendito sea el Señor!!!
NO SOLO ALIMENTES TU CUERPO, ALIMENTA TU ALMA Y TU ESPÍRITU CON LA
PALABRA DE DIOS!
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